Dios, puso en mi corazón una Palabra para hablarla en vivo, que nos pusiese a pensar en nosotros mismo, y el 15 de marzo escribí sobre su comienzo, pero todavía yo no me había llenado lo suficiente sobre lo que Dios esperaba de Su Palabra en mí; sin embargo; sobre ella misma quiero pedirles perdón, porque me equivoque en el número del versículo, no es 12:17 sino Juan 15:17. Dios tenía razón, yo todavía no estaba lleno de ella. Pero Dios es bueno.
La Idea, que Dios puso en mi corazón antes de comenzarla me causaba duda y no sabía por dónde comenzar; pero, Dios sabiamente puso en mi corazón Las Bodas de Caná, y en mi mente el momento en el que el maestresala le dijo al esposo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.
Cogí el mensaje, pero todavía me faltaba algo que me diera la seguridad de que era lo mejor que existía en La Palabra que Dios puso en mí, y que al faltarme me impedía poder comenzar; amados mio, aunque me afane en la historia de Las Bodas de Caná una y otra vez, llego el momento en el que Dios puso en mi mente la escena de Jesús en la Santa Cena con los discípulos: como si yo, sentado con ellos estuviese viviendo ese bello momento. Lucas 22:20 después, que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Amados. Sin duda alguna, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre que podamos encontrar tanto en La Boda de Caná como en la Santa Cena, como igualmente en La Palabra que como idea puso Dios en mi corazón es, Jesús de Nazaret, Jesucristo Yeshua como tu corazón le llame.
Dios quiere que tú lo busques, Dios no mira la forma en el que El mismo puso en ti como tu idioma en la tierra; recuerda, los único que juzgan la forma de buscarlo es el hombre, El Amado te encuentra como quiera que tu llegues, porque El te ama y por ti lo hizo todo.
Es por lo que el final será
15:12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, “como yo os he amado”.
Que Dios, te siga bendiciendo grande y ricamente